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    Bad Bunny vendió su Bugatti y volvió al Toyota Corolla

    El Conejo Malo llegó a comprar uno de los Bugatti más exclusivos del mundo para una presentación de los Latin Grammy, pero terminó descubriendo que tenerlo en Puerto Rico era más complicado de lo que imaginaba.

    Redacción ABC 14 de septiembre de 2026

    Bad Bunny pasó de tener un Bugatti de millones de dólares a sentirse más cómodo detrás del volante de un Toyota Corolla 2003. Y aunque la historia parece sacada de una película, detrás de ese contraste hay una razón bastante sencilla: el Conejo Malo quería tranquilidad.

    El Bugatti Chiron Sport “110 Ans” fue adquirido por Bad Bunny después de que nadie quisiera alquilarle un vehículo de ese tipo para su presentación en los Latin Grammy de 2020. El artista quería llegar al Puente Teodoro Moscoso en un Bugatti y, al no conseguir uno disponible para alquilar y trasladar a Puerto Rico, tomó una decisión radical: comprarlo.

    El modelo no era cualquier Bugatti. Se trata de una edición limitada a 20 unidades, creada para conmemorar los 110 años de la marca, con un valor que rondaba los $3 millones o más, dependiendo de la referencia utilizada.

    Crédito: Captura de video de Youtube: Ojitos Lindos / Bad Bunny

    Bad Bunny explicó que mantener el vehículo en Puerto Rico implicaba problemas con seguros, impuestos y otros gastos. A eso se sumaba algo todavía más incómodo para una figura de su nivel: cada vez que salía con el Bugatti, llamaba inmediatamente la atención.

    El propio artista llegó a expresar su frustración por la situación, dejando claro que el vehículo se había convertido en algo difícil de manejar en su día a día.

    Y entonces apareció el contraste que terminó convirtiéndose en una de las historias más curiosas de su relación con los automóviles.

    Mientras tenía un Bugatti de millones guardado, Bad Bunny hablaba feliz de moverse en un Toyota Corolla de 2003.

    Crédito: Captura de video de Youtube: Yonaguni / Bad Bunny

    La diferencia no podía ser más grande: un hiperdeportivo exclusivo frente a un automóvil compacto de dos décadas de antigüedad.

    Pero para Bad Bunny, el Corolla tenía algo que el Bugatti no podía comprar: anonimato.

    Y finalmente, el Bugatti cambió de dueño

    La historia tuvo otro capítulo en diciembre de 2024, cuando se reportó que Bad Bunny finalmente vendió el Bugatti.

    El nuevo propietario fue identificado como Oscar “El Toro” Fernández, empresario y coleccionista argentino de autos de alta gama. Fernández mostró el vehículo en sus redes sociales y confirmó públicamente que había conseguido el Bugatti que pertenecía al cantante puertorriqueño.

    El auto fue trasladado desde Miami y posteriormente comenzó a verse en Uruguay, donde volvió a llamar la atención de los fanáticos de los superdeportivos.

    Aunque algunas publicaciones han señalado cifras cercanas a los $3 millones o incluso más, el precio exacto de la transacción no quedó confirmado públicamente en las primeras informaciones sobre la venta.

    La historia del comprador también tuvo un desenlace inesperado: Oscar Fernández falleció en julio de 2025, y el Bugatti que había pertenecido a Bad Bunny quedó como una de las piezas más llamativas de su colección.

    Al final, la historia del Bugatti de Bad Bunny deja una lección curiosa sobre el lujo: tener el carro más exclusivo no necesariamente significa disfrutarlo más.

    Para una persona que busca privacidad, un Corolla viejo puede terminar siendo mucho más valioso que un hiperdeportivo de millones.

    Y quizás por eso la imagen de Bad Bunny manejando un Toyota 2003 terminó siendo tan memorable como aquella del artista posando junto a su Bugatti.

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