Caminar más rápido podría reducir el riesgo de muerte, según estudio
Un estudio con cerca de 70,000 adultos encontró que, entre las personas más sedentarias, caminar a un ritmo más rápido estuvo asociado con un menor riesgo de muerte prematura.
¿Cuántos pasos diste hoy?
Durante años, relojes y teléfonos nos han acostumbrado a mirar ese número. Pero una nueva investigación sugiere que quizás deberíamos observar otra cifra además del total: la velocidad de nuestros pasos.
Investigadores de Australia y España analizaron aproximadamente 70,000 adultos de entre 40 y 69 años, dividiéndolos según la cantidad de pasos que acumulaban diariamente. También analizaron la cadencia durante los 30 minutos más activos de cada participante.
Y encontraron algo particularmente interesante entre quienes caminaban menos.
En las personas que acumulaban menos de 5,000 pasos diarios, caminar a un ritmo más rápido estuvo asociado con un menor riesgo de muerte prematura frente a quienes caminaban más lentamente.
El investigador Nicholas Koemel explicó que, entre estas personas, un paso más rápido llegó en algunos casos a asociarse con un riesgo comparable al de individuos que acumulaban más pasos, pero caminaban más lentamente.
Pero esto no significa que caminar rápido sustituya completamente caminar más.
De hecho, quienes acumulaban entre 7,500 y 10,000 pasos diarios presentaron el menor riesgo de muerte, independientemente de la velocidad a la que los daban.
El mensaje de los investigadores es más sencillo: cantidad e intensidad pueden importar.
Para una persona que por tiempo, movilidad u otras circunstancias no puede añadir miles de pasos a su rutina, aumentar el ritmo durante periodos cortos podría ser otra manera de obtener beneficios asociados con la actividad física.
También existen limitaciones. Por ejemplo, los participantes solo necesitaron registrar tres días de actividad para ser incluidos, y el diseño observacional permite identificar asociaciones, no demostrar por sí solo que caminar más rápido sea la causa directa de una vida más larga.
Así que la próxima vez que salgas a caminar, quizá la pregunta no sea solamente:
“¿Cuántos pasos llevo?”
También podría ser:
“¿A qué ritmo los estoy dando?”










