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    Carmen Jovet y Carmelo Ríos chocan por crisis de agua en Puerto Rico

    La periodista y el senador del PNP protagonizaron un intercambio sobre si el problema es escasez del recurso o incapacidad del sistema para llevarlo hasta los abonados.

    Redacción ABC 23 de septiembre de 2026

    “Aquí no hay agua y no hay luz. Punto”.

    Con esa afirmación, Carmen Jovet abrió un breve pero intenso intercambio con el senador novoprogresista Carmelo Ríos sobre la situación del agua potable en Puerto Rico.

    Ríos reaccionó inmediatamente: “Hay agua. Hay agua”, y planteó que el problema se concentra actualmente en comunidades de varios municipios y en la capacidad del sistema para llevar el recurso hasta donde hace falta.

    “En un país donde se pierde entre el 50 y el 60% del agua que se produce, no hay agua”, planteó.

    El problema del agua no contabilizada está ampliamente documentado. El Plan Fiscal de la AAA ha señalado que más del 60% del agua potable producida no llega a facturarse. Sin embargo, esa cifra no representa exclusivamente agua que desaparece por salideros: también incluye pérdidas comerciales, problemas de medición, consumo autorizado no facturado y otras deficiencias operacionales.

    Ríos precisamente hizo esa distinción desde otro ángulo al responder: “Hay agua. No está llegando donde tiene que llegar”.

    El intercambio ocurre después de meses complicados para el sistema. En agosto, la reducción en los niveles de Carraízo llevó a implantar un plan de racionamiento que alcanzó a sectores de San Juan, Trujillo Alto, Carolina, Canóvanas, Loíza, Gurabo y Juncos, con alrededor de 180,000 abonados afectados por las interrupciones programadas.

    Las lluvias de septiembre permitieron recuperar considerablemente el nivel de Carraízo y pausar los cortes programados. Al 10 de septiembre, el embalse se encontraba en 39.07 metros y dentro del nivel de “observación”.

    La recuperación de un embalse, sin embargo, no elimina el problema estructural. La AAA continúa enfrentando tuberías envejecidas, averías frecuentes y elevados niveles de agua no contabilizada, mientras comunidades han denunciado interrupciones recurrentes aun fuera de periodos formales de racionamiento.

    Así que detrás del “hay agua” y “no hay agua” aparece una tercera realidad: Puerto Rico puede tener el recurso disponible y, al mismo tiempo, enfrentar serias dificultades para lograr que llegue de manera confiable al grifo de miles de abonados.

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