Denver firmó a un suplente por $12 millones... y ahora corre el riesgo de tener que sacrificar a Jokic
Josh Kroenke ya había advertido el año pasado sobre un "escenario de pesadilla" con el segundo apron. Ese escenario está más cerca de lo que todo el mundo pensaba.

Imagínate esto: firmas a un suplente por $12 millones para no perderlo con un rival de conferencia, y de momento tu equipo entero queda contra la pared financiera con el tres veces MVP de la liga como posible ficha de intercambio. Eso es exactamente lo que está viviendo Denver ahora mismo.
Los Nuggets igualaron ayer la oferta de $12 millones a dos años que el Oklahoma City Thunder le hizo a Spencer Jones, un alero suplente de 6'7" que promedió 5.5 puntos la temporada pasada pero que se ganó su valor jugando defensa sólida y anotando 20 puntos clave ante los Timberwolves en playoffs. Basketball-wise, retenerlo fue la decisión correcta. Financieramente, fue una bomba. Al igualar esa oferta, la factura de impuesto de lujo de Denver se disparó de $36 millones a $68 millones, según el experto en finanzas de la NBA Bobby Marks. Y con eso, los Nuggets se convirtieron en el único equipo de toda la NBA que entra esta temporada al segundo apron el nivel más restrictivo del sistema de "hard cap suave" que la liga implementó con el nuevo convenio colectivo.

¿Por qué esto es tan serio? Porque todavía falta lo más difícil: Denver tiene que resolver la situación de Peyton Watson, otro agente libre restringido, y ni siquiera ha empezado formalmente las conversaciones para la extensión súper máxima de Nikola Jokic en el 2027 un contrato que, según reportes de ESPN, podría llegar a los $359.5 millones en cinco años si el serbio decide esperar al máximo permitido.
Aquí es donde entra la advertencia que hizo temblar a la fanaticada de Denver hace poco más de un año. En una conferencia de prensa del verano pasado, el dueño del equipo Josh Kroenke habló sin que nadie se lo pidiera sobre un "escenario de pesadilla": que una lesión al jugador equivocado, combinada con las reglas del segundo apron, pudiera forzar a la organización a considerar aunque sea remotamente la posibilidad de negociar a Jokic, el jugador No. 15, el corazón mismo de la franquicia.
La gerencia de los Nuggets salió después a aclarar que "eso no fue lo que dijo Josh" y que jamás negociarían a su estrella. Pero la realidad es que el equipo ya está metido en el escenario financiero exacto que Kroenke describió como el punto de partida hacia esa pesadilla: segundo apron activado, flexibilidad casi nula, y un roster caro que depende de que nadie se lesione en el momento equivocado. Para ponerlo en perspectiva: el segundo apron no es solo un tema de bolsillo. Trae restricciones durísimas no puedes hacer trades combinando salarios de la forma tradicional, pierdes acceso a ciertas excepciones para firmar agentes libres, y hasta se te congela el draft pick en ciertos escenarios. Es, literalmente, un candado financiero diseñado para castigar a los equipos que gastan de más.
Denver ganó el campeonato en el 2023 con Jokic como pieza central, y nadie en la organización quiere ni pensar en un mundo sin él. Pero el mensaje de esta semana es claro: en la NBA de hoy, ni siquiera las dinastías están exentas de las matemáticas del salary cap. La pregunta que queda flotando en el ambiente es simple ¿hasta dónde está dispuesta la gerencia de Denver a llegar para proteger a su hombre franquicia?










