El salto que terminó con 78 años sin tigres libres en Kazajistán
La tigresa será monitoreada mediante un collar satelital mientras los especialistas evalúan su adaptación al territorio donde desapareció el tigre del Caspio.
Un salto de apenas segundos terminó con 78 años sin un tigre viviendo libre en Kazajistán.
Umit, una tigresa de Amur cuyo nombre significa “esperanza” en kazajo, fue liberada el 31 de julio en la Reserva Natural Estatal Ile-Balkhash, situada en el sureste del país.
La apertura del recinto marcó el inicio de la fase práctica de un programa que busca devolver estos grandes felinos a una región donde desaparecieron durante el siglo XX.
El último tigre registrado en Kazajistán murió en 1948. La caza, la pérdida de hábitat y la disminución de animales que formaban parte de su dieta provocaron la desaparición del tigre del Caspio, también conocido como tigre de Turán.
¿Por qué liberaron un tigre de Amur?
Aunque no pertenece a la misma población que antiguamente habitaba la región, estudios genéticos determinaron que el tigre de Amur mantiene una relación extremadamente cercana con el extinto tigre del Caspio.
Antes de ser liberada, Umit fue sometida a evaluaciones veterinarias y pruebas para determinar su capacidad de cazar, evitar a los seres humanos y sobrevivir de manera independiente.
La tigresa lleva un collar GPS/GSM y será vigilada constantemente mediante datos satelitales, cámaras trampa y observaciones de campo. El sistema también permitirá alertar a las comunidades si se aproxima a zonas habitadas.
Umit llegó desde la región rusa de Khabarovsk en mayo junto con un macho adulto llamado Amur y dos cachorros, Turan y Ussuri.
El macho permanece en un recinto mientras completa nuevas evaluaciones. Los cachorros continuarán bajo supervisión hasta que alcancen al menos 18 meses y puedan ser examinados individualmente.
Más de una década de preparación
La liberación fue posible después de más de diez años de trabajo para recuperar el ecosistema de la región.
Kazajistán creó la reserva Ile-Balkhash en 2018 y trabajó en la restauración de bosques y poblaciones de animales como jabalíes y ciervos de Bujará, que pueden servir de alimento para los tigres.
Sin embargo, la salida de Umit no significa que la población ya se haya recuperado. El objetivo a largo plazo es establecer un grupo estable y capaz de reproducirse en el delta del río Ili y la zona sur del lago Balkhash.
Por ahora, cada movimiento de la tigresa ayudará a determinar si ese propósito puede convertirse en realidad.








