En cinco minutos de locura, Argentina resucitó, remontó y humilló a Inglaterra
La Albiceleste estuvo contra las cuerdas todo el partido hasta que Enzo Fernández y Lautaro Martínez desataron la locura en Atlanta y sellaron el pase a la final ante España.

Faltaban apenas cinco minutos y en Atlanta ya se respiraba el silencio de una eliminación anunciada. Inglaterra ganaba 1-0, defendía con orden y soñaba con su segunda final mundialista de la historia. Entonces Argentina hizo lo que ha hecho toda su vida: reaparecer cuando nadie lo esperaba.
Con un golazo de derecha desde fuera del área, Enzo Fernández empató el partido al minuto 85. Dos minutos después, en pleno tiempo de descuento, Lionel Messi levantó un centro perfecto que Lautaro Martínez conectó de cabeza para el 2-1 definitivo. En cuestión de segundos, la eliminación se transformó en clasificación.
El triunfo, disputado en el Estadio de Atlanta, coloca a Argentina en su segunda final mundialista consecutiva. La Albiceleste, actual campeona del mundo, buscará el domingo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey el bicampeonato y su cuarta estrella ante España, que había derrotado 2-0 a Francia en la otra semifinal.
El partido tuvo un condimento extra: Argentina salió a la cancha con su camiseta azul oscuro, la misma que vistió Diego Maradona en el histórico triunfo de 1986 sobre Inglaterra.
Una cábala que, otra vez, pareció funcionar. El duelo también reactivó una rivalidad futbolística con más de sesenta años de tensión, marcada por episodios históricos como el "gol de la mano de Dios" y la expulsión de David Beckham en 1998.
El nivel de la rivalidad se sintió incluso fuera del estadio. Ante la magnitud del cruce y la historia entre ambas aficiones, las autoridades desplegaron un operativo de seguridad reforzado, y se reportaron algunos arrestos por alteración del orden en los alrededores del recinto.
Ahora, con Lionel Messi apuntando a lo que podría ser su última final mundialista, y con gran parte del plantel campeón en 2022 todavía vigente, Argentina llega a Nueva Jersey con la experiencia y el hambre de quien ya sabe lo que se siente levantar la copa.










