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    Enorme reserva de agua cálida fortalece El Niño bajo el océano Pacífico

    El agua anormalmente cálida se extiende bajo una amplia zona del Pacífico ecuatorial y podría contribuir a que el fenómeno climático continúe intensificándose durante 2026.

    Redacción ABC 16 de julio de 2026

    Una enorme reserva de agua anormalmente cálida se extiende bajo la superficie del océano Pacífico y está contribuyendo al fortalecimiento del fenómeno de El Niño.

    El calentamiento se concentra aproximadamente entre los 50 y 150 metros de profundidad en una amplia franja del Pacífico ecuatorial central y oriental. En algunos puntos, las temperaturas bajo la superficie han llegado a situarse hasta 6 grados Celsius por encima de lo habitual, según el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad de la Universidad de Columbia.

    Crédito: NOAA

    Aunque algunas publicaciones virales lo presentan como una misteriosa “estructura de calor” recientemente descubierta, en realidad se trata de una extensa acumulación de agua cálida que los científicos pueden observar mediante boyas, satélites y otros instrumentos oceanográficos.

    Esta reserva funciona como una fuente de energía para El Niño. Cuando parte del calor almacenado asciende y calienta la superficie del Pacífico tropical, puede debilitar los vientos alisios y reforzar la interacción entre el océano y la atmósfera que caracteriza al fenómeno.

    El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos confirmó el 9 de julio que El Niño continúa activo y se ha fortalecido. El índice semanal de temperatura en la región Niño 3.4 alcanzó una anomalía de 1.2 grados Celsius, mientras que una onda Kelvin contribuyó a elevar las temperaturas en el Pacífico oriental.

    Las autoridades climáticas estiman una probabilidad del 97% de que El Niño continúe hasta comienzos de la primavera de 2027. También calculan un 81% de probabilidades de que alcance una intensidad considerada “muy fuerte” entre octubre y diciembre de 2026.

    El Niño se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico tropical central y oriental permanecen más cálidas de lo normal y la atmósfera responde a ese calentamiento. Sus efectos pueden alterar los patrones de lluvia, sequía, temperatura y tormentas en diferentes regiones del planeta.

    Sin embargo, un evento intenso no provoca exactamente las mismas condiciones en todos los lugares. Los especialistas advierten que El Niño modifica las probabilidades de determinados patrones meteorológicos, pero no permite asegurar por sí solo cuánto lloverá o qué temperatura registrará una localidad específica.

    En el Atlántico, El Niño suele generar condiciones menos favorables para la formación de huracanes debido al aumento de la cizalladura del viento. Eso tampoco elimina el riesgo: una temporada con menor actividad general todavía puede producir ciclones peligrosos.

    La evolución continuará bajo vigilancia durante los próximos meses. La próxima discusión oficial sobre El Niño de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica está programada para el 13 de agosto.

    Fuentes: Centro de Predicción Climática de NOAA e Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad.

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