Exjugador de los Cowboys fue diagnosticado con CTE tras su muerte
La familia de Marshawn Kneeland hizo público el diagnóstico póstumo de encefalopatía traumática crónica (CTE) con el objetivo de crear conciencia sobre la salud cerebral y mental en los deportes de alto impacto.

El fallecimiento del ex ala defensiva de los Dallas Cowboys, Marshawn Kneeland, vuelve a ser tema de conversación luego de que el Centro de CTE de la Universidad de Boston confirmara que padecía encefalopatía traumática crónica (CTE) en etapa 1, un diagnóstico realizado después de su muerte.
Kneeland falleció en noviembre de 2025 a los 24 años. Tras su muerte, su familia decidió donar su cerebro a la investigación científica, permitiendo que especialistas estudiaran la presencia de esta enfermedad neurodegenerativa relacionada con impactos repetitivos en la cabeza.
En un comunicado, sus familiares señalaron que el diagnóstico no cambia la tragedia de su pérdida, pero sí ayuda a comprender mejor algunas de las dificultades que pudo haber enfrentado durante su vida.
"Compartimos esta información para ayudar a que más personas comprendan los desafíos que pueden vivir los atletas de la NFL y otros deportes de contacto. Queremos que Marshawn sea recordado con compasión y no únicamente por las circunstancias de su muerte", expresó la familia.

El Centro de CTE de la Universidad de Boston aclaró que el suicidio es un fenómeno complejo y multifactorial, por lo que un diagnóstico de CTE no debe interpretarse automáticamente como la causa directa del fallecimiento de una persona.
Documentos obtenidos por ESPN indican que existían antecedentes de preocupaciones sobre la salud mental de Kneeland desde su etapa universitaria en Western Michigan. Según esos registros, en diferentes ocasiones recibió atención tras manifestar conductas de riesgo y pensamientos suicidas.
La directora del Centro de CTE, la doctora Ann McKee, explicó que este tipo de diagnósticos son cada vez más frecuentes en atletas jóvenes dedicados a deportes de alto impacto.
"Gracias a las familias que donan tejido cerebral para investigación, estamos entendiendo mejor cómo evoluciona esta enfermedad y nos acercamos a la posibilidad de detectarla en vida", indicó.
El caso vuelve a abrir el debate sobre las medidas de protección para los jugadores, el seguimiento de la salud mental y el impacto que pueden tener años de golpes repetitivos sobre el cerebro.
Aunque la investigación sobre la CTE continúa avanzando, especialistas insisten en que aún existen muchas preguntas sin respuesta y que cada caso debe analizarse de forma individual.









