La «delicada» respuesta de un ejecutivo de moda a una protesta en plena pasarela
Una manifestación contra el uso de lana interrumpió la presentación de COS en Nueva York. La intervención del ejecutivo quedó grabada y terminó con una admisión: no le correspondía manejar la situación.
La moda suele cuidar las formas. Steve Kolb terminó reconociendo que las suyas no fueron las apropiadas.
El director ejecutivo del Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos —CFDA, por sus siglas en inglés— intervino físicamente para intentar contener a activistas de PETA que interrumpieron un desfile de COS el domingo 13 de septiembre, durante la Semana de la Moda de Nueva York.
Steph Saltzman, de Fashionista, grabó el incidente. La escena desplazó momentáneamente la conversación sobre la colección hacia algo bastante menos elegante: la respuesta de un alto ejecutivo a una protesta.
Los carteles que interrumpieron el desfile
Según Fashionista, al menos cinco representantes de la organización de defensa de los animales participaron en la interrupción. Varios llegaron a la pasarela con carteles contra el uso de lana.
«Ovejas golpeadas y ensangrentadas por la lana. No la compres», decía el mensaje, traducido al español.
El medio informó que seguridad retiró pacíficamente a la mayoría de los manifestantes. Kolb, sin embargo, intervino personalmente y protagonizó un forcejeo que quedó registrado.
Había profesionales encargados de manejar la situación. El ejecutivo decidió participar. Después admitiría que esa decisión fue un error.
El comunicado llegó después del contacto físico
«Reaccioné de manera inapropiada ante un incidente en un desfile», reconoció Kolb tras lo ocurrido.
«No me correspondía hacerlo. Debí dejar que el equipo de seguridad manejara la situación», añadió.
El CFDA coincidió en que estas interrupciones deben quedar en manos del personal de seguridad. COS señaló que la seguridad de los asistentes era su prioridad. Vogue.
La explicación fue más cuidadosa que la intervención. Lástima que el orden de aparición fuera ese.
Su declaración también acota el debate: no hace falta adivinar si tenía que asumir esa función. Él mismo reconoció que no.
PETA convirtió la reacción en parte de su mensaje
La organización condenó el trato recibido por sus activistas y lo comparó con las prácticas que denuncia en la industria de la lana.
En su pronunciamiento, PETA sostuvo que la inmovilización y el manejo brusco recordaban el trato que, según sus denuncias, reciben las ovejas durante la esquila. También contrastó el regreso del activista a su casa con el destino de los animales utilizados por esa industria.
La comparación pertenece a PETA. El video del desfile documenta una intervención contra manifestantes; no verifica por sí mismo las condiciones de producción de la lana.
Pero, desde el punto de vista comunicativo, la respuesta de Kolb le dio a la organización un segundo argumento. Habían llegado para denunciar el trato a los animales y terminaron cuestionando también el trato a quienes protestaban por ellos.
Un resultado difícil de incluir entre los objetivos de comunicación de cualquier desfile.
Interrumpir un evento y responder por la fuerza son decisiones distintas
Se puede cuestionar que un grupo irrumpa en una presentación. También se puede cuestionar cómo responde una figura de autoridad. No hace falta escoger una sola de esas conversaciones.
Los organizadores tienen que proteger a asistentes, trabajadores y participantes. Precisamente por eso existe personal encargado de la seguridad.
La autoridad dentro de una industria no convierte automáticamente a un ejecutivo en la persona indicada para intervenir físicamente. En este caso, Kolb terminó reconociendo esa diferencia.
La protesta buscaba incomodar. La respuesta añadió una controversia que la propia organización del evento tuvo que abordar.
La imagen que no estaba en el programa
Una pasarela está diseñada para dirigir la mirada: la ropa, la iluminación, el recorrido, el momento exacto de cada salida.
Esta vez, una de las imágenes más discutidas no pertenecía a la colección.
El incidente terminó abriendo preguntas sobre el uso de materiales de origen animal, las tácticas de protesta y la responsabilidad de quienes ocupan posiciones de poder en la moda.
Kolb reconoció que debía haber dejado actuar a seguridad. Una conclusión sensata que habría resultado bastante más útil antes del forcejeo.
En una industria tan pendiente de las formas, también importa cómo se trata a quienes interrumpen el espectáculo.










