Salud

    Menopausia: los cambios silenciosos que pueden afectar el corazón

    Especialistas advierten que el colesterol, la presión arterial y la grasa abdominal pueden aumentar durante la transición menopáusica.

    Redacción ABC 23 de septiembre de 2026

    La transición hacia la menopausia puede aumentar el riesgo cardiovascular de las mujeres debido a cambios metabólicos y hormonales que afectan factores como el colesterol, la presión arterial y la distribución de la grasa corporal.

    La cardióloga mexicana María Fernanda León Blanchet explicó que el colesterol, particularmente el LDL o llamado “colesterol malo”, puede aumentar de manera importante durante la transición menopáusica.

    La evidencia científica respalda que esta etapa representa un periodo relevante para la salud cardiovascular. La American Heart Association señala que durante la transición a la menopausia pueden aumentar el colesterol, la grasa visceral y otros factores asociados con enfermedad cardiovascular.

    Un estudio publicado en 2026 encontró además que las mujeres en perimenopausia tenían el doble de probabilidades de presentar una puntuación baja de salud cardiovascular en comparación con mujeres que todavía mantenían ciclos menstruales regulares. Las diferencias estuvieron relacionadas principalmente con niveles más altos de colesterol y glucosa.

    Este proceso puede desarrollarse durante años sin síntomas y aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares.

    La acumulación de grasa abdominal o visceral también puede aumentar durante la menopausia y se ha relacionado con mayor riesgo cardiovascular.

    Entre los principales factores que deben vigilarse se encuentran la presión arterial, el colesterol, la glucosa en sangre, el peso corporal, la actividad física y el consumo de tabaco.

    La prevención desde etapas tempranas de la vida también puede reducir el riesgo cardiovascular a largo plazo.

    Las recomendaciones actuales sobre colesterol insisten en identificar y tratar de manera temprana los factores de riesgo para reducir la exposición acumulada a niveles elevados de lípidos a lo largo de la vida.

    La perimenopausia puede convertirse así en una oportunidad para revisar el riesgo cardiovascular, fortalecer hábitos saludables y consultar con profesionales de la salud sobre estrategias de prevención individualizadas.

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