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    Pusieron AirTags en donaciones para Venezuela y la ubicación desató una polémica

    La Alcaldía de Panamá colocó dispositivos de geolocalización dentro de cajas de agua, pañales y detergentes para dar seguimiento a parte de las donaciones enviadas tras el doble terremoto del 24 de junio.

    Redacción ABC 8 de julio de 2026

    []La polémica por la ayuda humanitaria enviada desde Panamá a Venezuela sumó un nuevo capítulo luego de que la Alcaldía de la Ciudad de Panamá confirmara que colocó dispositivos de rastreo tipo AirTag dentro de algunos insumos donados para las víctimas del doble terremoto del 24 de junio.

    El alcalde Mayer Mizrachi explicó a EFE que el objetivo era poder rendir cuentas a los ciudadanos que participaron en una recolección masiva de ayuda humanitaria. Según la agencia, la Alcaldía colaboró en la recolección de unas 100 toneladas de donaciones, de las cuales más de la mitad ya había sido enviada a Venezuela.

    Los dispositivos fueron colocados en distintos productos, incluyendo cajas de pañales, botellas de agua y detergentes. La idea, según Mizrachi, era seguir parte del recorrido de los paquetes distribuidos en diferentes palés y vuelos para confirmar si habían llegado al país afectado.

    La medida cobró fuerza pública cuando el alcalde dijo que cuatro de los AirTags aparecían ubicados en La Guaira, una de las zonas más golpeadas por los sismos, mientras que otro dispositivo marcaba ubicación en Maturín, capital del estado Monagas, a cientos de kilómetros de Caracas.

    Sin embargo, Mizrachi evitó presentar esa ubicación como prueba de desvío. En declaraciones recogidas por EFE, dijo que no era conocedor de la geografía venezolana y que prefería buscar primero una explicación “lógica” y “benevolente”, como la posibilidad de que una persona desplazada hubiera recibido la caja y se trasladara con ella.

    Aun así, la historia se viralizó rápidamente. En redes sociales, usuarios interpretaron la ubicación del rastreador como una posible señal de irregularidad en el manejo de la ayuda, mientras otros cuestionaron si era correcto colocar dispositivos de seguimiento dentro de donaciones humanitarias.

    La reacción del gobierno venezolano no tardó. El ministro de Interior, Diosdado Cabello, criticó públicamente al alcalde panameño por rastrear la ayuda enviada al país y calificó la medida como parte de una campaña para generar dudas sobre la gestión venezolana de la emergencia.

    La controversia ocurre en medio de una de las peores tragedias recientes de Venezuela. El 24 de junio, dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron el centro-norte del país, con fuerte impacto en Caracas y La Guaira. Reportes recientes de agencias internacionales elevan la cifra de fallecidos por encima de los 3,500, además de miles de heridos y damnificados.

    La Guaira ha sido una de las zonas más afectadas. AP reportó que sobrevivientes enfrentan escasez de agua, problemas de saneamiento, edificios colapsados y refugios improvisados, mientras familias enteras siguen intentando recuperar algo de normalidad tras el desastre.

    El caso también toca un punto sensible en América Latina: la confianza en las instituciones durante emergencias. En una tragedia de gran escala, la transparencia puede fortalecer la solidaridad ciudadana, pero también puede detonar tensiones diplomáticas si las medidas se perciben como sospecha, vigilancia o acusación indirecta.

    Desde el lado panameño, el argumento es claro: quienes donaron tienen derecho a saber si la ayuda llegó. Desde el lado venezolano, la crítica apunta a que rastrear la ayuda en medio de una emergencia puede alimentar narrativas de desconfianza o politización del desastre.

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