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    Sydney Sweeney: Cuando la polémica también factura

    Su campaña para Novig reabre el debate sobre sexualización, aprobación masculina y una estrategia publicitaria que convierte cada aparición en una discusión.

    Redacción ABC 14 de septiembre de 2026

    Sydney Sweeney tiene dos nominaciones al Emmy. Sin embargo, aquí estamos otra vez discutiendo un anuncio. La televisión puso las actuaciones; la publicidad consiguió quedarse con la atención.

    El capítulo más reciente llegó el 9 de septiembre con «Just Sports», la campaña de Novig, una plataforma de predicciones sobre resultados deportivos. La empresa anunció a Sweeney como socia estratégica y accionista. En el comunicado de lanzamiento, ella presentó el concepto como una propuesta divertida que buscaba concentrar la atención en el deporte. Anuncio de Novig.

    Crédito: Getty Images

    La ejecución incluye desnudos estratégicamente cubiertos con equipamiento deportivo. Una manera bastante trabajosa de pedirle al público que mire el balón. Descripción de la campaña.

    Otras atletas, entre ellas Tilly Kearns, cuestionaron una representación que consideran perjudicial para el reconocimiento de las mujeres por su desempeño deportivo. Sweeney, por su parte, compartió imágenes de deportistas que habían posado para el especial corporal de ESPN, un gesto interpretado como respuesta a las críticas.

    La discusión merece algo más que contar centímetros de piel. Un cuerpo desnudo puede comunicar fuerza, erotismo o vender un producto. Preguntar qué está vendiendo una campaña sigue siendo una pregunta legítima. El departamento de mercadeo no obtiene inmunidad porque haya aprendido a pronunciar «empoderamiento».

    El expediente ya venía con espuma

    En 2025, Sweeney colaboró con Dr. Squatch en un jabón comercializado como elaborado con agua de su baño. La agencia involucrada describe una edición de 5,000 barras y una estrategia para convertir la ocurrencia en un acontecimiento cultural.

    Después, Sweeney dijo a The Wall Street Journal que los comentarios críticos provenían principalmente de mujeres y contrastó esa reacción con el entusiasmo por la idea del agua de baño de Jacob Elordi. Era su argumento sobre una posible doble vara.

    El problema con responder así es que desplaza la discusión: de qué vende el anuncio a quién tiene derecho a criticarlo. Las consumidoras pueden ser incoherentes; también pueden tener una objeción válida. Ninguna de las dos posibilidades se resuelve anunciando que fueron «las chicas».

    American Eagle: cuando vender pantalones terminó en hablar de genética

    American Eagle lanzó su campaña con Sweeney en julio de 2025. Comunicado de American Eagle.

    El lema «Sydney Sweeney Has Great Jeans» jugaba con la semejanza entre jeans y genes. En un video previo, ella hablaba de rasgos heredados y remataba aludiendo al azul de sus pantalones. Algunos críticos vieron alusiones a la eugenesia por asociar los «buenos genes» con una actriz rubia de ojos azules. American Eagle sostuvo que el mensaje trataba de jeans.

    Uno esperaba una explicación sobre el corte del pantalón. Le ofrecieron una introducción a la herencia genética. El probador nunca había pedido tanto contexto histórico.

    Ahí la polémica dejó de ser solamente sexual: también se discutía qué ideal de belleza estaba celebrando la publicidad. Esa lectura merece examinarse; usarla como prueba automática de las convicciones personales de Sweeney sería otro salto.

    Crédito: Getty Images

    En diciembre, Sweeney dijo a PEOPLE que rechazaba el odio y las ideas que algunos habían asociado al anuncio, y reconoció que su silencio había ampliado la división.

    La marca podía defender su intención. El público podía cuestionar el resultado. Lo que no funciona es jugar con un doble sentido y luego tratar la segunda interpretación como si hubiera entrado a la tienda sin invitación.

    ¿Por qué le dicen «pick me»?

    La etiqueta aparece en comentarios sobre la campaña de Novig, entre ellos los de una discusión en r/popculturechat. Eso documenta su uso, no un consenso del público. Conversación en Reddit.

    En este contexto, «pick me» acusa a una mujer de buscar aprobación masculina, a veces mediante su distanciamiento de otras mujeres. Es un juicio sobre sus motivaciones, no una descripción que podamos verificar mirando un anuncio.

    Lo que sí puede analizarse es el patrón: campañas que convierten el deseo por Sweeney en parte central del producto. Interpretarlas como publicidad orientada a la mirada masculina tiene fundamento en su ejecución. Concluir que toda su personalidad existe para complacer hombres requiere una capacidad de leer mentes que todavía no viene incluida en Instagram.

    También conviene repartir responsabilidades. Si una empresa encarga, aprueba y distribuye una campaña, sería curioso que la única persona sentada en el banquillo fuera la mujer que aparece en ella. Los ejecutivos no son parte del mobiliario.

    Y reconocer la capacidad de decisión de Sweeney permite cuestionarla como empresaria. Tener control sobre la propia imagen no convierte automáticamente cada decisión comercial en un avance para todas las mujeres. Una mujer puede dirigir el negocio y el negocio puede seguir recurriendo a una fórmula vieja.

    La actriz existe, aunque el anuncio haga más ruido

    En 2022 fue nominada al Emmy por Euphoria y The White Lotus. Borrar ese trabajo para describirla como una invención sin talento sería acomodar su trayectoria a la rabia del momento. Registro de la Academia de Televisión.

    La pregunta editorial es si la reiteración de estas campañas termina estrechando su imagen pública. Cuando el anuncio ocupa tanto espacio, hasta una actuación reconocida puede acabar esperando turno detrás del jabón.

    Tampoco hay que confundir indignación con un balance empresarial. Reuters informó en septiembre de 2025 que American Eagle atribuía un aumento de interés y nuevos clientes a sus campañas con Sweeney y Travis Kelce. Esos resultados combinados no pueden adjudicarse exclusivamente a ella.

    Eso no demuestra cuánto ganó Sweeney ni que Novig vaya a repetir el resultado. Demuestra por qué «todo el mundo la está cancelando» es una conclusión demasiado cómoda.

    La polémica puede deteriorar una reputación y, al mismo tiempo, aumentar la visibilidad de una marca. La atención tiene valor comercial; el respeto no siempre viene incluido.

    Sweeney puede elegir vender esa fantasía. El público puede cansarse de verla. Lo discutible es presentar cada campaña como una revolución y cada crítica como envidia.

    Mientras debatimos si busca que la elijan, conviene mirar quién está comprando nuestra atención. La publicidad tiene esa cortesía: acepta tanto los aplausos como las quejas, siempre que mencionemos la marca.

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