"Todos hablan de cómo reaccionar durante un terremoto... pero casi nadie habla de esto"
El geomorfólogo José Molinelli aseguró que la verdadera preparación ante un terremoto no comienza con mochilas de emergencia ni simulacros, sino con conocer si los edificios donde vivimos son capaces de resistir un sismo fuerte.
Los devastadores terremotos registrados recientemente en Venezuela han despertado nuevamente la preocupación sobre la preparación sísmica en Puerto Rico, especialmente por la cercanía geológica entre ambos territorios y el recuerdo de la secuencia sísmica que afectó el suroeste de la Isla en 2020.
Durante el segmento Problematizando, el geomorfólogo José Molinelli aseguró que Puerto Rico ha concentrado gran parte de sus esfuerzos en cómo reaccionar después de un terremoto, pero no en prevenir que una tragedia sea mayor.
Según explicó, la atención pública suele enfocarse en los planes de emergencia, las mochilas de suministros y los simulacros de desalojo, pero existe un elemento mucho más importante.
"El problema fundamental es que en Puerto Rico la mayor parte de la energía se ha dedicado a cómo responder al terremoto... pero no hemos hecho lo que tenemos que hacer para prevenir que el desastre ocurra."
Molinelli advirtió que las recomendaciones tradicionales pueden resultar insuficientes si las estructuras donde se encuentran las personas no son capaces de soportar un evento sísmico de gran magnitud.
"Usted puede meterse debajo de una mesa o al lado de una columna, pero si el edificio no aguanta el terremoto y colapsa, básicamente nada de eso le va a servir", sostuvo.
Para el experto, la discusión debe cambiar hacia la evaluación estructural de viviendas, edificios, escuelas, hospitales y centros comerciales.
A su juicio, la pregunta que todo ciudadano debería hacerse no es únicamente qué hacer cuando ocurra un terremoto, sino si el lugar donde vive o trabaja realmente fue diseñado o reforzado para resistir uno.
Las expresiones cobran relevancia mientras expertos continúan recordando que Puerto Rico se encuentra en una región de alta actividad sísmica y que la preparación va más allá de contar con suministros de emergencia.









